Alborozado aún por el extraordinario logro de Mario Vargas Llosa, al haber sido galardonado con el Premio Noble de literatura 2010, el más grande reconocimiento que puede alcanzar un escritor a nivel mundial, aunque no tengo el placer de conocerlo personalmente, he leído parte de su obra, de la cual me ha enorgullecido que nuestro departamento y algunos personajes no han sido ajeno a su mágica pluma. Estos pequeños fragmentos los podemos encontrar en sus obras La Tía Julia y el Escribidor y El Pez en el Agua, textos que pueden leer líneas abajo:

En el 2008, visite una exposición sobre su vida y obra en la ciudad de Lima, allí aproveché para hacerme tomar una foto al lado de su imagen.

En su novela "La Tía Julia y el Escribidor", publicada en 1977, página 27 / 38, describe a un personaje natural de Tumbes, muy especial al que denomina Chato Soldevilla, miembro de la entonces Guardia Civil, haciendo sus labores en el Puerto del Callao, de quien se refiere de la siguiente manera:

<< Inició su recorrido por la barriada de Puerto Nuevo, donde estaba de servicio el Chato Soldevilla, un tumbesino que cantaba tonderos con inspirada voz. >>

En la misma obra, líneas abajo, prosigue:

<<... Porque era mediados de agosto, el corazón del invierno, y una neblina espesa que todo lo borraba y deformaba, y una garúa tenaz que aguaba el aire, habían convertido esa noche en algo triste e inhóspito. ¿Dónde se había metido el Chato Soldevilla? Este tumbesino mariconazo, asustado del frío o de los hampones, era capaz de haber ido a buscar calorcito y trago a las cantinas de la avenida Huáscar. "No, no se atrevería, pensó el sargento Lituma. Sabe que yo hago la ronda y que si abandona su puesto, se amuela."

Encontró al Chato bajo un poste de luz, en la esquina que mira al Frigorífico Nacional.

Se frotaba las manos con furia, su cara había desaparecido tras una chalina fantasmal que sólo le dejaba los ojos libres. Al verlo, dio un respingo y se llevó la mano a la cartuchera.

Luego, reconociéndolo, chocó los tacos.

-Me asustó, mi sargento -dijo riéndose -. Así, de lejitos, saliendo de la oscuridad, me

figuré un espíritu...>>

La paradisiaca playa tumbesina de Punta Sal, fue también lugar de inspiración de nuestro afamado escritor.

 En 1990 público el libro "La verdad de las mentiras" que reúne ensayos sobre 25 de las novelas más destacadas del siglo XX, en dicho libro incluye dos ensayos firmados en nuestra región: UN MUNDO FELIZ "El paraíso como pesadilla". Firmado con la fecha de Punta Sal, Tumbes, 31 de diciembre de 1988. Luego OPINIONES DE UN PAYASO "Acomodos con el cielo" firmado en Punta Sal, Tumbes, 2 de enero de 1988.

Testimonios de que nuestro novelista despidió el año viejo y recibió algunos años nuevos en nuestras playas con fines de inspiración intelectual.

En 1993, luego de un periodo de intensa campaña política que lo alejo temporalmente de las letras, Vargas Llosa retomó su trabajo literario con la publicación del libro autobiográfico "El pez en el agua" (1993)

En el capítulo II, titulado  LA PLAZA SAN MARTÍN, escribe;

<< A fines de julio de 1987 me hallaba en el extremo norte del Perú, en una playa semidesierta donde, años atrás, un muchacho piurano y su mujer construyeron unos bungalows con la idea de atraer turistas. Solitario, rústico, encajonado entre desiertos,rocas y las espumosas olas del Pacífico, Punta Sal es uno de los sitios más bellos del Perú.

Tiene un aire de lugar fuera del tiempo y de la historia con sus bandadas de alcatraces, pelícanos, gaviotas, cormoranes, patillos y los albatros allí llamados tijeretas, que desfilan en formaciones desde el luminoso amanecer hasta los crepúsculos sangrientos. Los pescadores de ese rincón del litoral usan todavía unas balsas de hechura prehispánica, simples y ligeras: dos o tres troncos atados y una pértiga que hace de remo y timón con la que el pescador va impulsando la embarcación con movimientos en redondo, como trazando círculos. Me impresionó ver esas balsas la primera vez que estuve en Punta Sal.

Una embarcación idéntica a ésas fue, sin duda, aquella balsa tumbesina que, según las crónicas, cuatro siglos atrás y no lejos de aquí, encontraron Francisco Pizarro y sus compañeros como primera prueba de que los rumores sobre el imperio del oro, que los habían aventurado desde Panamá hasta estas costas, eran realidad.

Estaba en Punta Sal con Patricia y mis hijos, para pasar allí la semana de Fiestas Patrias, lejos del invierno de Lima. Habíamos regresado al Perú no hacía mucho, de Londres, adonde, desde hacía ya tiempo, íbamos todos los años por unos meses, y yo me había propuesto aprovechar la estadía en Punta Sal para, entre chapuzón y chapuzón, corregir las pruebas de mi última novela, El hablador, y practicar mañana y tarde el vicio solitario: leer, leer. En marzo había cumplido cincuenta y un años. Todo parecía indicar que mi vida, agitada desde que nací, transcurriría en adelante más bien tranquila: entre Lima y Londres, dedicada a escribir... >> (Pág. 18)

Sin duda una gran descripción del paisaje de Punta Sal, aunque con algunos errores. En este mismo libro hace referencia a su aventura política en pos de la presidencia del Perú, describiendo magistralmente a los políticos oportunistas, aquellos que aparecen en las contiendas electorales y sin ningún escrúpulo bailotean de partido en partido para llegar al poder para beneficio personal.

 << Recuerdo a uno de ellos, emblema de la especie, en Tumbes. Calvito, risueño, diente de oro, cincuentón, se me presentó en la primera visita política que hice a aquel Departamento, en diciembre de 1987. Bajó de un humeante automóvil, rodeado de media docena de personas, a las que me presentó así: «Los pioneros tumbesinos del Movimiento Libertad, señor doctor. Y yo el timonel, para servirle.» Averigüé después que había sido, antes, timonel del APRA, y, luego, de Acción Popular, partido del que desertó para servir a la dictadura militar. Y después de pasar por nuestras filas se dio maña para ser dirigente de la Unión Cívica Independiente, de Francisco Díez Canseco, y por fin, de nuestro aliado, el SODE, que lo propuso para una candidatura regional del Frente Democrático.>>  El pez en el agua pág. 92

En páginas posteriores de la misma obra menciona una visita a Tumbes en sus años juveniles, sin dar mas detalles:

<< Acompañé muchas veces al tío Lucho en viajes por el interior del departamento y, una vez, a Tumbes,... >>.  (Pág. 113)

Sin embargo, su primera mención del vocablo Tumbes, fue en la novela satírica Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973, en la que dice:

<< -En estos momentos, el capitán Pantoja es uno de los hombres más populares del Perú -coge un recorte, señala el titular "Elogia Prostitución Capitán del Ejército: Rindió Homenaje a Polilla Loretana" el Tigre Collazos-. ¿De dónde se imagina que viene este pasquín? De Tumbes, qué le parece. >>  (Pág. 158).

La obra de Mario Vargas Llosa a partir de este inmenso lauro debe ser estudiada con mas detalle en todas las instituciones educativas del Perú, en Tumbes, debemos poner más énfasis en lo que refiere a nuestra región, determinar su contexto y aplicación a la realidad local, más aun ahora que estamos entrando descaradamente a una perdida de valores que perjudican el desarrollo socio económico y cultural de nuestra región. Espero que esta pequeña contribución sirva para este propósito.

Por sus aportes y comentarios, les quedare muy agradecido.