WALDINA MEJIA MEDINA, es una notable poeta de la cálida republica centroamericana de Honduras. Tuve el grato placer de conocerla y empezar a disfrutar de su poesía, amistad y cordialidad a partir del I Festival Internacional de Poesía "Rigoberto Meza Chunga" realizado en la ciudad de Tumbes - Perú del 5 al 8 de diciembre del 2007, posteriormente en el VI Encuentro Internacional de Poetas en la Provincia de Manabi - Ecuador del 4 al 15 de agosto del 2008.

Waldina es una extraordinaria poeta, dueña de una gran sensiblidad, no solo le canta al amor y a las situaciones cotidianas, su poesía es también la voz de los sufren las injusticias sociales. Mujer de un dinamismo extraordinario comparte no solo su obra literaria, su amistad, sino también su inmensa solidaridad en cuanta lucha se emprenda contra la corrupción y acciones reinvidicativas en pro del bienestar de los menos favorecidos por la sociedad actual. Aqui la apreciamos departiendo con el distinguido poeta ecuatoriano Horacio Hidrovo Peñaherrera, uno de los grandes de la poesía universal contempóranea,

Durante su trajinar poetico ha publicado, entre otros, los siguientes libros:
- El amor y sus iras (2001), Catorce sonetos (2002), La tia Sofi y otros cuentos (2000), (2002). Ha sido merecedora de varias distinciones, su obra figura en diversas antologias, en su país, América y Europa y ha desempeñado cargos importantes como la Presidencia de la Asociación de Escritoras de Honduras.
Aqui la apreciamos haciendo entrega de textos al Alcalde del cantón Santa Ana - Ecuador, para la biblioteca de la comunidad.

A través de este blog, ofrezco a ustedes dos de sus poemas, para que disfruten de la alta calidad de esta distinguida escritora. Por sus comentarios, les estaré por siempre agradecido.

PATRIA

Aquí tenemos el corazón sellado a miedo y lodo.

Con el helado espanto de res en matadero

vemos como mutilan a la patria

y asesinan sus sueños

desde siempre

hijo mío, desde siempre

esta hilacha de patria que queremos

porque nos engendró el barro de su dolor

es la cosecha diaria del bandido

y en las aguas sangrientas del dinero

mueren de hambre los hijos de los hombres

y pululan en paz los asesinos.

Pequeño mío,

pájaro florecido del dolor,

cuando a usted le toque ser un hombre

¿cómo será la patria?

¿hoguera enardecida, fuego fatuo?

¿será mejor usted

de lo que nosotros hemos sido?.

LA MUERTE VERDADERA

Endurecí mis ojos para que ya no vieran

más pobreza

acallé mis oídos para que ya no oyera

más dolor

mutilé mis esperanzas para que ya no hablara

más Justicia

emparedé mi alma para que ya no amara

la Verdad

y cuando así maté lo más hermoso

me hice duro caucho

que no sonrió, no amó, ni siquiera lloró

mi propia muerte

porque la merecía

para siempre.